jueves, 23 de julio de 2009

San Francisco de La Calle. III

Cuando el frio ya habia penetrado por cada poro de su resquebrajada piel, tan profunda como el famoso Cañon del Colorado, la lluvia comenzo a caer torrencialmente. Su cara no recordaba haber pasado tanto frio en su pasado no muy lejano.
A sus alrededores, la nieve venia cubriendo la tierra sobre espacios donde no era habitual el descargo de ese dios.
El viento, demostraba su poder sacudiendo arboles y lanzando gotas de lluvia como balas, que penetraban en el oscuro sobretodo de San Francisco, en aquella solitaria esquina.
Cuando, mirando al cielo y levantando sus manos para tocarlo; como la majestuosa obra de Babel que se alzo desde el suelo por años, para con un flechazo rozarlo; dijo alegre:
-este es el fin de los tiempos o el principio de ellos.

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