Cuando el frio ya habia penetrado por cada poro de su resquebrajada piel, tan profunda como el famoso Cañon del Colorado, la lluvia comenzo a caer torrencialmente. Su cara no recordaba haber pasado tanto frio en su pasado no muy lejano.
A sus alrededores, la nieve venia cubriendo la tierra sobre espacios donde no era habitual el descargo de ese dios.
El viento, demostraba su poder sacudiendo arboles y lanzando gotas de lluvia como balas, que penetraban en el oscuro sobretodo de San Francisco, en aquella solitaria esquina.
Cuando, mirando al cielo y levantando sus manos para tocarlo; como la majestuosa obra de Babel que se alzo desde el suelo por años, para con un flechazo rozarlo; dijo alegre:
-este es el fin de los tiempos o el principio de ellos.
jueves, 23 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




No hay comentarios:
Publicar un comentario